Boj

En la Costa de la Muerte los barcos encallan, chocan con los acantilados, se hunden y mueren los marineros.

Cela Trulock, hijo de una inglesa según cuenta, lo tiene muy bien descrito en su última novela que vino en llamarse «Madera de Boj» por un pariente suyo que  se quería hacer una casa con las vigas de esa madera, o a lo mejor era un ataúd, ya que es muy dura.

Yo antes creía que esa madera era el palo de horca que decimos aquí. Pero es otro árbol, el litonero o almez.  image

Cela, que también fue Premio Nobel, tiene muy bien contados, como digo, los naufragios de esa costa en la citada novela. Asimismo tiene muy bien escrita la autopsia de un hijo de puta en «Mazurca para dos muertos», tan bien que le dieron un premio los forenses. En la Mazurca nos descubre las nueve señales para localizar a los hijos de puta: el pelo ralo, la frente buida, la cara pálida, la barba por parroquias, las manos blandas, húmedas, frías (el muerto de la autopsia – Fabián Minguela – tenía las manos como babosas); la mirada torva, la voz de flauta, el pito fláccido y la novena: la avaricia.

El muerto de la autopsia las cumplía todas. En aquellos tiempos los de esa calaña terminaban casi todos muertos. Ahora no, ahora somos más humanos y no nos manchamos las manos de sangre.

Lo que quería decir, que me disperso, es que en «Madera de Boj» están relatados los naufragios en la Costa de la Muerte y eso solo puede pasar en las tierras con mar y del fin del mundo. Aquí el único relato que se puede hacer es el de los carros que han volcado a lo largo de los tiempos, que deben haber sido muchos. Resulta menos épico carros que barcos. O a lo mejor en Galicia les llama la atención. Pero es lo que tenemos: carros, baches y mala leche y «si no fuera por estas mulas nuestras, cuantas tragedias habrían habido».

Se podía llamar «Palo de Horca», aunque ya hemos dicho que no es el mismo árbol, y dentro de la narración ir haciendo referencia regularmente, como una salmodia, como hace Cela, a los carros volcados y a los carreros muertos. No sé yo. Es solo una idea.

De todas maneras, el palo de horca, se ha considerado como ejemplo de dureza por estas tierras.

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