Ciento treinta y tres

Después del 850 comprado en Valencia de segunda mano y en el que había que llevar siempre cientos de litros de agua en garrafas para cuando se calentaba, mi padre compró un 133.

Tenía también el motor atrás, viejo, rojo y con el techo negro; precioso. Era el mejor coche que tuvimos hasta entonces. Siempre fue así. Ya trabajaba en la gasolinera y era feliz: no tenía que pensar en el futuro pues gracias a mi padre lo tenía resulto.

Me gustaba mucho ese auto, rojo, precioso, etcétera.

Mi hermano estuvo ese verano de campamento en Riopar y el autobús que lo traía lo dejaría por la tarde en Valdepeñas. Mis padres lo irían a recoger con el 133, rojo, precioso, etcétera. Era domingo; yo tenía turno; mi padre en el casino; mi madre llamando a cada instante por teléfono pues llegaba la hora y padre no acudía.

Salieron algo tarde, con voces y nervios. Nada más salir del pueblo un reventón les hizo dar tres vueltas de campana. Contusiones, mi madre costillas rotas, mi padre y mi hermana nada de importancia.

Yo de turno y el 133, rojo, precioso, con el techo negro, etcétera, siniestro total.

httpv://www.youtube.com/watch?v=CO0ue7TF8UM

7 responses

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  2. Mi primer coche fue un 133 tan destartalado que no lo manejé jamás (Imagina tu primer coche y no llegar a tocarlo). Una semana duró hasta que lo vendí.
    Era amarillito bien clarito y bueno, sólo me quedó el recuerdo y ese nudo en la garganta porque era tan lamentable su estado que me dejó con las ganas de manejarlo.
    Que fea la experiencia por ustedes vivida, son sustos afortunadamente en tu caso, pero nada agradables.

  3. Ya escribi este comentario pero se me borro…

    Un 133. Luego un 131. Antes un 1.500. Viajes a malaga desde madrid con mis tres hermanos sin aire acondicionado el 1 de agosto cuando despeñaperros era despeñaperros…

    Evocadora entrada.

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