Clave

A los de mi generación, los viejos de entonces nos llamaban la gente nueva. La expresión me resultaba muy molesta por el tono despectivo con el que la pronunciaban. Yo no empleo ninguna expresión particular para referirme a la mocedad o muchachada actual, a la que ni comprendo, ni estoy en disposición de tratar de entenderlos, los veo lejanísimos en todo. Seguramente esté equivocado, empero, así lo hago.

Lo que es cierto es que siempre ha habido diferencia generacional y sobre todo, llevo no sé el tiempo intentando colocar la conjunción «empero» en una frase y por fin lo he logrado, cosa que me hace feliz. Y es que él que no se conforma es por que no quiere.

El sábado asistí a un funeral de «corpore insepulto» y me sorprendió la ligereza con la que los feligreses se ponían de pie, incluso antes de que lo señalase la liturgia o el celebrante, en una suerte de competición que seguramente, la próxima vez que asista al templo, habrá quien esté toda la misa en pié para ser el primero en levantarse.

Cúpula, tambor y linterna. Ya no hay curas tonantes ni beatas temblorosas y resulta aburrida la meliflua homilía sin llamas redentoras y con epítetos políticamente correctos. ¿Cuantas estaciones hay? Los plafones de la pared son como el juguete aquel en el que había que meter una pelotita atada a una cuerda en una especie de copa. Y sin órgano.tomelloso

Después y al pasar por la fachada del casino, pensé en el tipo de atmósfera que debe haber tras los ventanales que es capaz de mantener conservados en una especie de momificación a esos mismos cadáveres de siempre, que, como siempre, parecen vivos. Que clase de aire o substancia fluirá que no descompone a los muertos, es más, les otorga una presencia de vida, solo sabida como falsa por los que estamos al tanto del ardid.

¿Cuantos estarán en el secreto de ese fluido milagroso? ¿Por donde lo insuflarán? ¿Será nocivo o perjudicial para los que aún latimos? Y la cuestión más importante ¿De donde lo traerán?

Como veis, misterios existen en cualquier parte, incluso en pueblos de propio viñeros y recientes como este.

¿Quien iba a pensar que el casino fuese un almacén de fiambres? Y eso que cuando se fundó la ciudad, Jacques de Molay ya tenía una frondosa toba encima y las únicas magdalenas famosas habidas en El Tomilloso  han sido las de Bocafragua, incapaces de procrear merovingios.

Encantado de haber usado empero.

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6 responses

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  2. Yo, que frecuento poco las iglesias, agadezco mucho que haya quien se ponga en pie con cierta anticipación, como avisando que toca, en realidad (empero aquí no pega, ¿no?)

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