Climatología recurrente

Ya he referido la dificultad que ocasionalmente encuentro para mantener fijo un pensamiento o idea, de dotarlo de una continuidad y no saltar a otro que aparente y realmente no tiene relación con el anterior, en una especie de disparos al aire. Hoy es un día de esos. Cuando me he despertado, en ese dulce momento, me ha venido a la mente que uno de los protagonistas de «A Sangre Fría» masticaba las aspirinas, disfrutando del ácido sabor del comprimido. Yo también lo hice en una época de mi vida, en la que no cuidaba especialmente mis piezas dentales y los dolores de muelas me atenazaban, emulando al futuro ajusticiado.

Después, ya en la calle he vuelto a notar el invierno atmosférico, con posibilidad de nieve, anuncian. Estamos en el pozo del frío. Otras veces nieva en abril, es lo que tiene el clima.

Recurrentemente nos cuentan en los telediarios que hace frío en invierno y calor en verano, como si fuese noticia. O tal vez sí, o que no tienen otras novedades que relatar, o que tampoco quieren, no vaya a ser que se metan en algún lío por contar cosas que le sienten mal a alguien. El tiempo atmosférico ha sido siempre muy recurrido como tema de conversación, cuando no se sabe de qué, se habla de tiempo y siempre se queda bien, sin ofender a nadie. Que será lo que intenten los periodistas refiriéndose insistentemente al oraje.

¿Cuántas generaciones serán necesarias para eliminar el franquismo psicológico que nos atenaza?

Veo imágenes de mi región, en la que no se celebra el «día de la marmota». Reciben en un pueblo de Toledo al arzobispo: el cura, el médico, el alcalde y el sargento de los civiles. En la televisión de mi pueblo hay una presentadora de los informativos que es lo más malo que he visto y oído nunca. No vocaliza. No sabe leer. No se le entiende. No sabe de lo que habla. Menos mal que la televisión de mi pueblo se nutre de los reportajes que ya editados le envía el gabinete de prensa de la Junta.

Acabo esta pieza con una anécdota sobre el tiempo, que le quitemos hierro al asunto.

Una de las pertinaces sequías que temporalmente asolan esta tierra, coincidió con la instalación en Herrera de la Mancha de una central eólico-solar, la cual disponía de una suerte de chimenea con más de cien metros de altura. Según algunos paisanos, este ingenio succionaba los nublos hacía su interior cual agujero negro, impidiendo el normal desarrollo pluviométrico. Este hecho incuestionable explicaba la sequía y aportaban como solución a la misma, el aprovechamiento de la fuerza motriz de todos los tractores de la comarca, para el derribo de la citada construcción. Luego se cayó sola.

El clima también crea pasiones.

httpv://www.youtube.com/watch?v=oKdV2Di-QCQ

5 responses

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  2. En cierto pueblo de La Rioja que vivía una pertinaz sequía, sacaron a pasear al Santo Patrón a modo de rogativa ya que no tenían chimenea a la que culpar. Pasados unos días y no habiendo obtenido los resultados deseados, los paisanos volvieron a sacar al Santo, pero esta vez para tirarlo por un barranco. Y es que ya se sabe, cuando la necesidad aprieta, no se salva ni Dios. Un saludo Paco.

    • Por aquellos años los vecinos de Alcaraz quisieron sacar a la Virgen de Cortes en rogativa para que trajese el agua, a lo que el párroco les dijo:
      Podéis sacar a la Virgen, si es vuestro gusto, pero no está para llover.

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