Cosas de la Virgen

La venganza es un plato que casi siempre se sirve frío u otras veces hirviendo, no hay término medio. Tampoco se sabe de cual de las dos maneras está mejor, para gustos los colores, o incluso los sabores. El primero que toma las gachas recién hechas se suele quemar, pero no dice nada, no vaya a ser que resto de los comensales se libre de escaldarse la epiglotis, es lo que tiene el sopa y paso atrás. Resulta algunas veces muy típico, pero siempre gracioso y caliente.

Guárdate, oh lector, de los avisos puestos en las ventanas de los cubiles excavados en castillos restaurados. Por si no lo sabes, los carga el diablo.

Nunca se te ocurra, a pesar de lo atrayente que te resulte el casticismo con el que estén redactados, intentar inmortalizarlos mediante el arte de Daguerre. Existe algún tipo de maldición, conjuro, o tal vez reacción cósmica ante el intento de conjunción de sustancias imposibles, que hace que justo cuando estás enfocando tu ingenio fotográfico, del tipo que sea y segundos antes de pulsar el disparador, se produzca un salto, casi siempre hacia atrás, del continuo espacio-tiempo, que hace que del citado habitáculo en donde está puesto el anuncio, en este caso:

«SE VENDEN COSAS DE LA VIRGEN»

Aparezca un ser con las características físicas, modales e idioma de la edad media y que a voz (gutural) en grito, interpele:

-  ¿Qué hace? ¿Qué hace?

-  Una foto

-  ¿Foto? ¿Qué es foto? ¡No foto! ¡Solo ver el cartel! ¡No foto!

-  ¿Cómo dice?

-  Comprar cosas de la Virgen, no foto. Foto mala, foto roba alma y derriba muros del castillo.

No hay conjuro posible, amable lector. Solamente tienes la opción de partirle la boca a ese ser llegado de la noche de los tiempos, o por el contrario, seguir tu camino y disfrutar del magnifico día y de la inmejorable compañía.

Ya lo dice el aserto: «El que discute con un tonto, es más tonto que el tonto tantas veces cómo segundos le dedique, multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado»

De todas formas, cuídate de las gachas humeantes.

httpv://www.youtube.com/watch?v=vCgeRv36lMM

9 responses

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  2. Si por ventura se me apareciera algún día el genio escondido en la lámpara, solo le pediría ver el mundo como usted lo ve, y explicarlo como usted lo explica. Las expectativas eran altas, o mejor, altísimas, pero una vez más las ha superado usted Maestro. Enhorabuena.
    Pdta: Recuerdo el día en que descubrí la palabra “daguerrotipo”, fue junto a los pobladores de Macondo.
    Un abrazo

  3. Jamas dudé de tu capacidad para relatar con maestria un “sucedido” mas o menos cotidiano como el acaecido en los parajes de Ruidera el pasado domingo. Ahora bien, lo que no imaginé es que durante la lectura de dicho relato, hubiera de detener en varias ocasiones tan afanosa tarea, debido a los continuos ataques de incontinente risa, motivados; tanto por la evocación de los hechos, como por los “aderezos” que tan graciosamente sazonan el relato.

    Apoteosico fin de semana, apoteosica compañia y apoteosico relato.

    Un gran abrazo, amigo

    PD. La próxima vez que me olvide de poner el captcha y tenga que volver a escribir el comentario, me corto las venas

  4. Esa anécdota nos la tienes que contar con más detalle, Paco. Parece que os trasladárais no solo en el tiempo, sino en el espacio. Eso lo he oido alguna vez en el norte de África, nunca imaginé tamaña taruguez por tierras de la Mancha

    • El domingo por la mañana fuimos David, Subi, Carmen, Mari Carmen y un servidor a recorrer las lagunas de Ruidera. Hicimos una parada en el castillo, santuario y pantano de Peñarroya. Lo recorrimos, lo admiramos, lo retratamos. Cuando nos íbamos y en la ventana de la casa del santero, había un cartel escrito a mano en una hoja de libreta que decía “Se venden cosas de la virgen”, alguno de ellos lo comentó y volví sobre mis pasos a hacerle una foto. Cuando estaba enfocando con el teléfono salió el santero que a gritos me pregunto que que hacía. Una foto, le dije. No se pueden hacer fotos, ese cartel está para leerlo o comprar y no para retratarlo. Cómo no tenía ganas de discutir nos fuimos. Pero Dabecas y Subi me exigieron venganza, post mediante. Y así ha sido.

  5. Muy interesantes y sabias palabras, de las que aprendo para aplicarlas a las situaciones que proporciona el día a día, que al fin y al cabo es lo que importa. Con tal relato se demuestra que “la probabilidad de que una persona tenga razón aumenta en relación directa con la insistencia en convencerla de que está equivocada”.
    Seguiremos en contacto.
    Un saludo

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