Cravos en el cementerio

El 25 de marzo pasado, día de San Marcos, fuimos a un funeral con posterior visita al camposanto. Convenientemente anotado paso a trascribirlo

Asistimos esta mañana de San Marcos al funeral de una antigua y querida vecina. En el banco de atrás alguien comenta la consustancialidad entre los tiempos modernos y la cremación de cadáveres, pues van a calcinar a la finada: es algo de ahora, afirma el hablante sin contemplar, seguramente, las orillas del Ganges. Disimuladamente me vuelvo y lo identifico como un conocido y eterno impresor. Su rostro familiar me trae a la mente el acompasado ruido y el movimiento mecánico de las antiguas y negras máquinas de tipos que usaban y la destreza y compás con la que movían las hojas de papel.

Mientras el celebrante sin muchas ganas hace su trabajo, mi mente me transporta al cumpleaños de una amiga, también fallecida, celebrado con Voll-Dam. Insiste el sacerdote en lo efímero de la vida. La lectura es sobre Cleofás y Emaús. San Lucas, no San Marcos. Podría haber estado bien la coincidencia, o incluso hipérbole del día del hornazo. Damos el pésame y acongojados salimos de la iglesia. Ya puestos, vamos al cementerio a ver a nuestros difuntos.

Me pierdo en el mar de fotos de las tumbas de gente que conozco, cada vez a más. Mari Carmen me hace notar el aumento en el tiempo que dedico a reconocer muertos en nuestras escasas visitas al camposanto. Cierto. Incluso descubro detalles antes imperceptibles. Veo en una lápida una dedicatoria en francés de una esposa, a la que supongo del vecino país, a un marido con apellidos tomelloseros.

Pienso en la colocación de los mausoleos dependiendo de la posición social. Los panteones todos juntos, finados ricos cuando los construyeron, algunos tan decadentes y rotos como los apellidos con que adornan su frontispicio y que se repiten hasta el infinito ¿será endogamia? (Torres, Rodrigo, Cañas, Cepeda)  Otra zona de propietarios antaño importantes, formada por casetas altas con tres o cuatro nichos por familia. Los agricultores de medio pelo están enterrados a la larga de las calles. El resto en nichos y sepulturas estrechamente encajadas en el centro de la manzana. Las tumbas de los gitanos son fáciles de identificar: alegres, fotos en color, flores y  palomas grabadas en el mármol.

Efeméride

Grándola, villa morena del distrito de Setubal en el Alentejo.  Canción homenaje a la «Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense» que -quién lo iba a decir- sirvió de señal para las tropas de Lisboa al emitirla por la radio.

httpv://www.youtube.com/watch?v=z_H1pYcI_l0

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