D-Day

Dedicado con cariño a Ricardo Balaguer aka  @Avisnigra67

Veo por televisión altivos y orgullosos a los ancianos veteranos del desembarco de Normandía.

Llevan pecho ornado de medallas, heroicos, tranquilos, seguros y felices. Saben que gracias a ellos y sobre todo, a los que les rodean yaciendo bajo cruces y estrellas de mármol, acabó el horror. El mal fue vencido una vez más, a lo peor la última, permitiéndonos cualquier mañana de domingo sentir el tranquilizador aroma del café recién hecho. Esos pobres viejos que hace sesenta y seis años fueron pobres jóvenes y muchos dejaron las tripas esparcidas por las playas de Francia asegurando el futuro (cierto) de nuestros hijos y nietos.

Gracias.

En una moda de allende la mar océana, las mangas de la camisa se arremangan hasta el codo, identificándonos con el novus ordo, con la oquedad de las vanas y largas frases vacías y grandilocuentes que solo sirven para entretener.

Al mismo tiempo, guisanderos en infectas ventas de carretera y con el mandil lleno de lamparones hablan de boletus, de pochar, de maridaje, eso sí, con las uñas negras hasta el codo y descubriendo matices y frutalidades de todo punto irreconocibles, incluso por mí en épocas de libador profesional, en vinazos crudos.

Todo ello: las mangas, los boletus, etcétera sin un asomo de sonrojo, sino exhibiendo una altivez indigna e inane al lado de la confianza que transmiten los ojos de los héroes de Omaha.

httpv://www.youtube.com/watch?v=IDaNntPogeM

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