Diez de Julio

Ayer en una larga y agradable conversación con Luis Casas –  @lcluengo (a quien me gustaría dedicar este post), hablamos,  entre otras cosas de la sensación de fracaso, el desánimo, etcétera. En  varias notas que ahora uno en esta entrada quise expresar esa sensación que correspondía con mi estado de ánimo en aquellos momentos:  diez, once y doce de julio del 2009.

El nueve de julio de 2009, hace ya… ¡haced la cuenta!

En plenas fiestas de San Fermín, santo que se representa con mitra y cayado ya que fue obispo de Pamplona y actualmente patrón de la misma; talla exigua que recuerda la de San Saturio, patrón de Soria y anacoreta visigodo cuya imagen corresponde solo al busto del venerable, como hipérbole de la esplendidez del carácter soriano.

El nueve de julio del nueve, ocurrieron muchas cosas y se tomaron decisiones que cambiarían el mundo como hasta entonces lo habíamos conocido.

La cara alta pues el pavimento está sucio, hay colillas, hojas secas, polvo, papeles; cabinas telefónicas decoradas con rotulador, creo yo, permanente.

Observo con la placidez propia de la hora como unas nerviosas tórtolas construyen o mejoran su nido, palote a palote, sobre una morera, mientras desde una cabina, pintada con rotulador, ejecuto el penúltimo alegato telefónico. Alargando aún más este cáliz que nadie (ni mucho menos tú, padre) aparta de mi.

Pronto va a empezar la media veda  y las tórtolas, las codornices, las palomas y otras especies de dos patas van a caer acribilladas, por montones, por parvas. Mal final tiene la sangre en verano, como está tan licuada sale a chorro vivo, barruntando más, mucha más.

Líneas interminables de las baldosas de las aceras que forman infinitas intersecciones, van para todas las direcciones, forman multitud de cuadrados

¿Cuántos?

Les dejan unas juntas en la unión de las losetas para que no revienten por la dilatación que produce en los materiales el calor, por eso, el metro patrón que está en el Museo de Pesas y Medidas de París (en donde me gustaría estar en este momento agazapado junto a Casaubon) es de platino e iridio y está metido en una campana de cristal. La definición de metro que nos enseñó Don Juan era: «Metro es la diezmillonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre»; ahora es: «la longitud del trayecto recorrido en el vacío por la luz durante un tiempo de 1/299 792 458 de segundo».

Pero a ver quien es el guapo que mantiene la cara alta e impasible el ademán, a pesar de lo que pasó el nueve de julio del año nueve.

httpv://www.youtube.com/watch?v=OAVyd_VQGaw

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