El campo de aviación

Vamos a hablar de la guerra, bajo dos premisas, la primera que en absoluto es memoria histórica, por lo menos mía, pues yo no me acuerdo. La segunda y más importante (tan importante que podría ser primera y única), que en épocas convulsas es cuando salen los hijos de puta a mover la guadaña, los de un lado y los del otro. Lo hemos visto en Yugoslavia, igual aquí, siempre hay gentuza dispuesta a matar. Quiero expresar con esta introducción que no libro a ninguno, todos se dejaron llevar como corderos al matadero por cuatro sinvergüenzas (peor: por gentuza de la peor especie), por cuatro consignas y por cuatro palabras vanas.

A lo que voy: Tomelloso fue retaguardia durante la Guerra. Se instaló un aeropuerto («el campo de aviación») en lo que es ahora el IVICAM, base para aviones y aviadores rusos. Parece ser que existían buenas relaciones entre las Fuerzas del Aire y la población civil. Según cuentan, entre los aviadores había dos nacionales infiltrados. También había en la localidad varios polvorines, uno de ellos instalado en la «Finca Mirasol», propiedad de Francisco Martínez, el obrero. Al ser retaguardia, era sitio de descanso y recuperación para los soldados de la República, los conocidos como «fuerzas de etapa». Hubo también, a finales de la guerra, un destacamento de Artillería.

Lo más extraño es que  Alcázar, a tan solo treinta kilómetros, fuera intensamente bombardeada y nuestra ciudad no sufriera ningún bombardeo, a pesar de la  capacidad militar que poseía. Se lo comenté al Feo, que tiene una tierra en parte de lo que fue el campo de aviación. La explicación que me dio es que había oído contar en su casa que gente de Tomelloso, con contactos en Burgos, habían intercedido para que el pueblo no sufriese ningún bombardeo.

Ale, la guerra, que no se diga que no estamos al día en este blog.

5 responses

  1. Hola, Gasolinero.

    Yo pienso la clave del asunto la tienes incluida en la frase “como corderos al matadero”. El ser humano es gregario por naturaleza y más en este país, en el que la educación (y también la cultura) enseña a los individuos a no sobresalir de la masa. Aún recuerdo a mi madre exhortándome a no estirarme tanto, que ya era bastante más alto que los demás para encima ir por ahí estirando el cuello. Es sólo un mal ejemplo, pero realmente la costumbre era (¿es?) acostumbrar a la gente a no sobresalir. En cambio, en otros paises y/o culturas se premia al que destaca, alentando a la gente a diferenciarse como cada uno pueda.

  2. Coño jota: bienvenido al club. La idea de considerar al individuo unitariamente y no como parte de un colectivo es liberalismo puro. Ten cuidao con lo que piensas que te van (tu ni de los de alante ni de los de atras, hijo mio, tu siempre de los del medio)a tomar por un fascista.

  3. Hola, Gasolinero.
    García Pavón ya habla en alguno de sus cuentos de lo extraño que era que Alcázar fuera machacada (su importante nudo ferroviario era el objetivo) y Tomelloso no, pese al aeródromo de la Brigadas Internacionales. Hay quien dice que un diputado de la CEDA pasó la guerra escondido aquí, por lo que no es descartable que hubiera conexiones con Burgos. También habla de la confraternización, y de algún matrimonio mixto. Por cierto, en El País del domingo 2 de noviembre Enric González reivindica la maestría del autor de Plinio y lanza preces por el fin de su olvido.

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