El mayor espectáculo…

En un puesto callejero compré hace tiempo un libro de Ramón Gómez de la Serna: «El Circo». Una edición de 1968 de la Colección Austral con el ordinal 1400, redondo número que me trae al magín el coche de Antonio «el Candojo», un SEAT con esa cifra como nombre, de formas sinuosas y gangsteriles. Y también, por supuesto, los enormes pies como catafalcos y siempre cubiertos por brillantísimos zapatos negros de punta fina, destacables en la fisonomía del famoso alarife. Era un alto Edward G. Robinson tocado con boina y maestro albañil.dibu_circo_001

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El volumen es una delicia en el que por medio de las greguerías nos ofrece, el sin par Ramón, su visión dulce y enamorada de este espectáculo actualmente venido a menos. En la primera línea confiesa que su verdadera profesión es la de cronista de circo.

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Durante todo el libro describe el circo, los artistas, el público, los animales, los descansos, el inicio de la temporada, etcétera. Los Fratellini, célebres payasos de entonces, escribieron el prólogo en el que se puede leer:

«Este Ramón, ilusionista español, quita el colorete a los actores del circo y nos coloca a nosotros -¡por una vez!- en el sitio de los espectadores.»

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Me gusta el circo, me encanta esa decadente melancolía que transmiten sus números, su música, los clowns que parece que vayan a llorar:

«Es el que sostiene el circo y quizá sostiene la vida, siendo lo que más consuelo nos da el que después de nuestra muerte ellos continuaran sus payasadas».

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El primer espectáculo remotamente circense que recuerdo fue el de unos húngaros con la cabra Gerardo, que debía encaramarse a una escalera mientras sonaba una trompeta y una joven con largas sayas bailaba sinuosamente, todo ello en las cuatro esquinas de mi levítica calle de Las Isabeles.

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Después, en Valencia, asistí impresionado al Circo Americano con sus tres pistas. A la entrada nos regalaban una banderita con las barras y estrellas. Trapecistas, leones, el hombre bala, escenas del oeste. Era como ver en vivo «El Mayor Espectáculo del Mundo», pero sin Charlton Heston. También fuimos al de los hermanos Tonetti y al Circo Ruso.

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Al regresar a las manchegas tierras volvimos a los circos de la cabra, a los verdugones en los caballos y a las famélicas fieras (cuando había). Desde hace años acuden de tanto en tanto circos interesantes, dignos y espectaculares. Uno de los mejores fue el Gran Circo Mundial con José María Jiménez como domador y estrella, tristemente fallecido en accidente de tráfico en el 2002 con 27 años.

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Siento una extraña confortabilidad dentro de un circo, como si nada malo pudiese pasar mientras dura el espectáculo.

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9 responses

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  2. Fantástico post…siempre te digo que tus lecturas son evocadoras…pero cuando no sólo transmites evocación por tu propia experiencia vivida sino por los recuerdos que despiertas en quienes te leemos ya es la leche… (con perdón).

    Pues sí….a mi también me encanta el circo, aún dedadente y todo… Recuerdo ir una vez al año cuando mi hermano y yo no levantábamos dos palmos del suelo…al circo que tocara, el que visitara Ferrol, y recuerdo que siempre eran circos, si bien unos más dignos que otros, todos ya decadentes…como casi todos los que todavía existen hoy…

    A pesar de todo es un espectáculo diferente, especial….me sigue encantando, de hecho mi enano vivió su primera sesión de circo con 7 meses, sentado en su asiento mirándolo todo con ojos ávidos sin protestar ni una vez…también le gusta el circo… :-)

  3. sabes que me gusta leer tus artículos, pero de los que he leído hasta la fecha, este es mi favorito, por los recuerdos que me trae.

    tanto de niño como espectador y soñador como de adulto.

    sabes que yo empecé en todo esto trabajando como “estatua humana” en Las Ramblas” y lo terminé representando varios números del musical “Alegría” del Circ du Soleil. Aunque si te soy sincero, esto nunca se termina y siempre lo llevas dentro.

    como respondes a Berta el mundo se divide entre los que aman al circo y los que no. El Circo es magia, es ilusión , es sueño, es vida, es todo para un niño y es una vuelta atrás para el adulto.

    podriamos estar horas hablando de él

    en definitiva gracias por escribir este articulo.

    voy a ver si consigo este libro.

    te dejo con una de mis frases que utilizaba en mi book de presentación artistica:

    “I’m not a clown, I’m THE CLOWN, and Clown is the way how I live my life”

    Un abrazo

    Andeu

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