Eso del Twitter

sparrow

Artículo publicado en eldiariofénix.com

Uno, que se declara blogguer nada tecnológico, va a intentar pergeñar un artículo sobre la red de redes: Twitter, la red del pardal azul… Porque a mí el pájaro que identifica el invento me parece un gorrión, añil, como los zócalos manchegos, que según cuentan se ponían de esa guisa  para alejar a los duendes. Y encima he aceptado como normal que tenga el color de los periquitos. Aquel trueno vestido de nazareno, que diría el poeta.

Llegué a la mentada red por casualidad y casi al poco de su nacimiento. Lo usaba como una suerte de agregador de contenidos del blog. Cuando publicaba, mandaba el enlace a Twitter. Me empezó a seguir gente de ignotos y lejanos países y con complicados alfabetos y servidor hacía lo propio. Por supuesto que ignoraba la pregunta que ornaba la caja en la que se introducía el texto: “what happens?” ya que con mi epatante nivel de inglés pensaba que el pajarico inquiría mis actos del momento. Uno en su desconocimiento no alcanzaba a imaginarse para qué querría saber el pardal o nadie lo que estaba haciendo. Mi andadura twittera comenzó el 15 de abril del 2008. En aquella primera época no me preocupó absolutamente nada el tope de 140 caracteres (el haber estudiado dactilografía en mi mocedad con el afamado “Método Caballero de mecanografía al tacto”, me hace adjuntar mentalmente “por minuto” cuando leo, escribo o digo “caracteres”).

En una comida de amigos en diciembre del 2009, una agreste caldereta de cordero en el monte. Uno de ellos, a la sazón dueño de la casa que nos acogía, me preguntó:

—Gasolinero ¿conoces Twitter?

—Sí lo conozco, lo tengo además, pero la verdad es que no me llama en absoluto la atención decirle a nadie lo que hago y creo que a nadie le importe las cosas que hago.

—No sólo es eso, se trata de interactuar con personas, generalmente importantes en su campo y que aportan conocimiento. Harías buen papel en ese sitio. —y más cosas que no vienen al cas0.

Tras  pensármelo unos días y una vez pasadas las navidades (año nuevo, vida nueva) me apliqué al Twitter. Comencé mi reencarnación redil lanzando lo que venían ser gritos en el desierto: solo me seguían los cuatro que escribían en sanscrito, anteriormente mentados, y un italiano que tenía un escudo de fútbol como foto de perfil. Afortunadamente conté con la ayuda de Alfonso Piñeiro @alfonsopineiro, un periodista al que descubrí mientras twitteaba un evento sobre el cambio climático que se celebraba en Albacete. El hombre me fue guiando por los intrincados entresijos de la rede pajarera, me explicaba la diferencia entre Twitter, twitter y tweet, me instruía en la confección y redacción de un re-tweet; nunca podré agradecérselo.

Cuando re-llegué estaban por allí @fmlopez48, @jjimenez, @Berta1974, @fgarrobo , @dabecas , @julietacuadrado, el mentado Piñeiro y un tipo de Albacete que salió haciendo fú cómo los gatos. La adquisición de un Smartphone de esos y la emisión del programa Twisión de @melchormiralles supuso el vadeo del Rubicón twitteril y mi afirmación como twittero dicharachero.

Y por aquí andamos. Para un servidor Twitter es la única red como tal, el contacto es directo, te puedes dirigir a cualquiera y cualquiera se puede dirigir a ti. Todo el mundo puede aportar su opinión y todo el mundo la puede rebatir. Me seduce el concepto de “conocimiento abierto”, me conmueve la posibilidad de recibir ayuda de quien sabe o proporcionarla, con lo poco que uno sabe, a quien lo necesite.

Me comporto en Twitter como la haría en la plaza de mi pueblo (mi concepto de la red es la de una plaza elevada a la enésima potencia) saludando, respondiendo y tratando de ser amable con todos. El mayor halago que me han dedicado, en una de esas maravillosas reuniones de twitteros, ha sido que en persona soy como en la red, que hablo como twitteo. Confieso que soy un desastre en la taxonomía twittera, no hago listas, no he dejado de seguir a nadie, no uso ninguna utilizad ad-hoc.

Y nunca me he peleado con nadie (dos no riñen y tal).

Gracias al Twitter he conocido a gente que de otra forma hubiese sido imposible; dar a conocer mis escritos; reconducir mi maltrecha situación laboral. Y sobre todo, gracias al pajarillo puedo formar parte de la creación de este ilusiónate proyecto que es eldiariofénix.com.

 Muchas gracias a todos por aguantarme.

httpv://www.youtube.com/watch?v=4Ud_wGMXRnQ&feature=g-vrec&context=G2414d05RVAAAAAAAACg

17 responses

  1. Pues yo le voy a dar las gracias al pajarillo azul por haberte conocido a ti…
    Aunque reconozco que, al principio cuando apenas te sigue nadie, es muy triste, es como gritar en el desierto pero luego engancha.

    Un abrazo

  2. Pingback: Bitacoras.com
  3. He disfrutado mucho la lectura de tu post. Cabe mencionar que Twitter, entre otras cosas, nos permitió llevar letras al desierto con ese hermoso proyecto que es Letras en el Sahara, del cual ambos formamos parte. Y esa es solo una de las tantas iniciativas que han nacido en esta red social comprobando que el mundo de hoy no es otra cosa que un inmensa aldea global. Desde la hermosa Buenos Aires, un gran abrazo para ti. :)

    • Un abrazo, ahora se debe estar bien en Buenos Aires… Por supuesto que desde twitter han nacido iniciativas grandes… grandes :-)

  4. Creo que he llegado un poco tarde a twitter, bueno en general a todas estas nuevas tecnologías, blogs, facebook y tal, la verdad es que engancha, tanto…….que mi mujer está a punto de pedir el divircio ;-)
    Lo de twitter me gusta por que es dinámico y uno se entera de casi todo al momento.
    Ah, yo también me he enteretenido mucho leyendo este post.
    Saludos

  5. Pues aunque parezca mentira el pajarillo azul nos hace conocer a mucha gente que merece la pena y compartir buenos momentos, buenas ideas y buena información.
    Saludos Francisco :)) y a todos los que habitualmente visitan tu gran blog

  6. Hola Paco.

    Gracias por tu escrito sobre twitter, “la única red” según dices con mucho acierto. Suscribo todo lo que cuentas sobre twitter y me identifico con todas las peripecias que has vivido, “siempre súper, Paco”. Me alegro un montón de haberte conocido y sólo lamento no haber estado en una de esas famosas calderetas manchegas que organizáis tú y @dabecas … el tiempo lo arreglará. Un fuerte abrazo¡¡¡¡

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