¿Ficción?

La única y efímera referencia que tengo de Juan Ruiz (o Rodríguez) de Mena, insigne compositor y maestro de capilla del monasterio de Uclés; coetáneo e incluso amigo de Francisco Salinas y Tomás Luís de Vitoria y natural de Tomelloso, fue escuchada, o tal vez, posteriormente soñada, en una emisión de Radio Clásica sobre música antigua. Una chacona.

Era una tarde soleada de septiembre en los días posteriores a los infaustos atentados del día once. En uno de los muchos vaivenes de mi existencia trabajaba como mensajero y recién había dejado la bebida, apenas dos meses; la citada emisora, permanentemente sintonizada en el vehículo de reparto,  me servía de consuelo y mantenía a raya las ganas de beber. Hasta entonces había percibido ese tipo de música como algo cercano, incluso agradable a mis oídos, pero nada más. Esos sones y esa estación me sirvieron, ya sé que puede parecer exagerado, para salir del enésimo lodazal en el que me hallaba. Las notas se elevaban por encima de las horas de entrega, las listas de reparto, la eterna sed y las pocas ganas de vivir. Y más que los ritmos, tiempos, armonías y arpegios, era lo inacabable del tema, necesitaría mil vidas para poder oír toda la música escrita hasta entonces, en una suerte de hercúleo trabajo que mantenía la mente ocupada y alejada de lo demás.

Como digo, aquella tarde oí el nombre del músico y su procedencia y me estremecí. Nunca más lo he vuelto a oír.

En cuanto tuve ocasión, sobre todo en ambientes musicales de nuestra ciudad, deslizaba el caso en la conversación, recibiendo siempre muestras de desconocimiento, ignorancia e incluso extrañeza por parte de mis contertulios, eminentes miembros de sociedades pro-música.

He consultado enciclopedias de todo tipo, condición y soporte. He tenido en cuenta, por supuesto, la no existencia de Tomelloso como municipio independiente en aquellos años de cara a mis indagaciones. Me he desplazado al mentado monasterio de Uclés, cabeza de la orden de Santiago y he consultado sus archivos con fruición. Desgraciadamente los nombramientos de maestros de capilla están documentados a partir de Pablo Sanz, discípulo que fue del famoso Ciego de Daroca y que recibió el empleo en 1699, casi cincuenta años, según estimo, del fallecimiento de maestro Ruiz (o Rodríguez).

En noches de duermevela he imaginado al evasivo músico, incluso he pensado su estirpe al completo, pero necesito constatar su existencia, como Santo Tomás. El desánimo y el abatimiento también han estado presentes, llegando a pensar que fue una ilusión, o como refiero al principio, un sueño, o un producto de la abstinencia.

Pero juro que lo encontraré.

httpv://www.youtube.com/watch?v=fcUkod71Y7w

4 responses

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  2. Me ha gustado

    Ojalá lo encuentres. ¿Has probado a enviar un mensaje a la radio, o incluso llamar por teléfono? Al recordar las fechas exactas seguro que te pueden ayudar. Y de paso matamos la curiosidad todos los que nos hemos contagiado.

    Un abrazo

    Manuel Bustabad

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