Futuro

(A F. J. Campos, que no se deja coger)

Afirma un científico que los pobres viven en el presente y el pasado, que no tienen conciencia del futuro ni esperanza en el porvenir.

La retícula que forman los alambres de la tela de los gallineros es hexagonal. Las gallinas permanecen encerradas, sin ser conscientes de su final, pensarán que la humana que se las lleva, enviado divino, las transportará directamente al cielo de las gallináceas donde no falta de nada durante toda la eternidad; verán a su madre y el suelo de ese paraíso está plagado de gusanos, lombrices y por todos los anélidos de la creación para su regocijo. Quienes no crean, gallina, pollo o gallo, acabaran en el infierno: toda la eternidad girando sobre llamas atravesados en un espetón. Ese temor de Dios les hace permanecer ataráxicas, encerradas en su gallinero y esperando con afán una muerte liberadora y beneficiosa.

Explica el citado psicólogo que la ausencia de futuro es característico también de los psicópatas y asesinos más sanguinarios, al pensar solo en el presente, no piensan en la consecuencia futura de sus actos.

Se adueñan del lenguaje y nos hacen sus siervos anuentes y tranquilos cual gallinas. Las palabras, trastocado su significado, nos las arrojan a la cara envueltas en eufemismos y buenos deseos, Nos las ciñen a las muñecas como grilletes, cada vez más apretadas, consiguiendo que seamos presos de ellas, pero esperando tranquilos un futuro mejor ornado de frases huecas en nuestro feliz adocenamiento.

Klemperer decía: «El poder político, puede apropiarse de todo discurso, incluso de la totalidad de una lengua, y convertirla en uno de los medios más propicios para el cumplimiento de sus fines»

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