Ideas

La escasez de folios va pareja a la de ideas, como es natural.

Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Un cuadernillo son cinco pliegos de papel; una mano tiene veinticinco pliegos o cinco cuadernillos; resma: quinientos pliegos, cien cuadernillos o veinte manos y por último, una bala que son diez resmas, cinco mil pliegos, mil cuadernillos o doscientas manos. El papel.

No se si las ideas se medirán, en todo caso en el Museo de Pesas y Medidas de París junto al Péndulo de Foucault, hay una suerte de casco metálico perlado con un sinfín de remaches y cables de cobre (recubiertos de una fina película de algún tipo de material flexible), metido en una campana de cristal, con un letrero delante que, traducido directamente del francés, dice: «Para medir el seso». Del «Mensus Cerebrum» no he encontrado literatura, salvo alguna referencia apócrifa en un libro sobre higiene y salubridad, editado por El Ejército de Salvación a mediados del siglo XIX, en  Columbus, Ohio. Es una ilustración sobre el citado aparato, en una aplicación sobre el cráneo de algún ser desahuciado por el vicio, pero ya digo, no es explícita la referencia, sino apócrifa y en el citado artículo no hay ninguna explicación sobre el origen y propiedades de la singular máquina. Lo que no se es la unidad de medida para tan delicada substancia, ni que sistema utilizará el medidor de sesos para calcular las dimensiones de las ideas.

El problema es la escasez de folios. La ideas ya vendrán, pero los folios, ah los folios (vamos los DIN A-4).

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