Incoherencias

En esta fría mañana de sábado me dispongo, si nadie lo impide, a seguir con las incoherencias.

Avisado quedas, paciente lector.

Pierre Menard quería componer El Quijote a principios del siglo XX, para lo que tuvo que suplantar la personalidad y circunstancias de Cervantes ya que no pretendía copiar la novela, sino que la misma brotara de su magín lo mismo que manó de las entendederas del Manco de Lepanto, fue una tarea ardua, pero es que las grandes empresas lo son. El señor Borges contó la historia de Pierre Menard.

Don Vicente Bosch tiene o tenía una fábrica de aguardientes en Badalona, cerca de Barcelona, donde embotellan el Anís del Mono. La efigie del simio que aparece en la etiqueta de la botella y que da nombre al elaborado tiene algo de siniestro, pues es una figura demasiado humana. Según cuenta quien lo sabe, es una caricatura de mister Charles Robert Darwin, científico afamado y autor del libro «El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida», en donde, entre otras cosas, afirma que el hombre desciende del mono. No sé yo si el señor Bosch fabricará más destilados, pero  por este aguardiente se ha hecho famoso.

Además están los que aprenden palabras, principalmente oídas en tertulias radiofónicas, por ejemplo «evento» y en base a ellas construyen una conversación, metiéndolas a capón  aunque no venga el caso. Así mismo remarcan la pronunciación de la ce en las palabras que llevan este fonema intercalado, cómo en acto, no diciendo «azto» o «ato»,  forma común por esta zona del castellano. Con ello se creen poseedores de una capacidad en la oratoria propia de don Emilio Castelar y Ripoll. El problema es que sus conversaciones se circunscriben a relacionar eventos utilizando palabras que tengan ce intercalada y claro, no pueden contar nada de la romería que lo más que tiene son mulillas y carrozas de verde.

Y por último refiero los banquetes de bodas en los que les ponen nombres largísimos a los platillos de que se componen, cual de si elaborados michelinescos se tratasen. No hay nada más triste para un cocinero que guisar menús de bodas en lugar de estar en el laboratorio del Bulli, pongo por ejemplo.

Lollipop de langostinos con salsa rosa: cuanto mal has hecho Adriá

httpv://www.youtube.com/watch?v=Z9uBkt7nz_g

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