Instrucción

Había una serie de conceptos que el inveterado Don Juan, el de Ciudad Rodrigo, nos explicaba en su clase. Principalmente apasionantes, alguna vez extraños y siempre sorprendentes, que pienso no nos correspondían, por edad y por curso, no obstante bien recibidos y especialmente grabados en mi cortex.

Al hablarnos de la creación del Universo se refería a la Nebulosa Madre como origen del mismo, nombre que me recordaba los rubios rizos de Flash Gordon y su nave. El Sistema Solar se encuentra en la Galaxia Parcial, nos contaba y el último planeta era Plutón, lo ha sido durante mucho tiempo. Existe una corriente que lleva agua caliente desde México hasta Noruega, impidiendo que se congele el mar del Norte. Se llama Gulfstream. Los continentes eran: Eurasia, África, América del Norte, América del Sur y Australia.

Anécdotas muy bien traídas y hazañas heroicas, como la del asesinato de Pizarro: trazó una cruz en el suelo con su sangre derramada y besándola expiró; la quema de las naves por Cortés; el salto de Alvarado; Churruca con el muñón metido en un barril de harina.

El pecho henchido de patria.

Con siete y ocho años, nos contaba Don Juan, el de Ciudad Rodrigo, en aquel aula del colegio Padre Jofré en el Puig de Santa María, conceptos y aventuras, que creo yo, no nos correspondían.

Después en Tomelloso, en quinto curso con diez y once años, me encontré con Don Casildo, casi a punto del retiro, con guardapolvos gris y estufa de carbón en un aula con pupitres inclinados de madera, con agujeros para el tintero, de dos plazas. Y que abundando aún más en los conceptos de Don Juan, el de Ciudad Rodrigo, aparte de las comarcas de España, aprendidas de memoria y el repaso de las aventuras y hechos heroicos, tenía las enseñanzas que podríamos llamar agropecuarias.

Las cuentas del vino, una serie de operaciones aritméticas consistentes en saber el rendimiento del mosto y el precio final a cobrar por los géneros vendidos: uvas o mosto u orujo o vino o todo junto. Conversión de medidas, fanegas de capacidad, de peso, medidas de áridos, medidas de superficie: fanega, celemín, cuartilla, etcétera.

Así mismo, por medio de recados: encender la estufa, ir a la gasolinera a por combustible para el eterno vespino, acudir a la Caja de Ronda a ingresar o sacar dinero, pagarle a los peones, llevarle cosas a su mujer… nos preparaba para la dura vida que tarde o temprano se nos vendría encima.

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6 responses

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  2. Yo también tuve un maestro a punto del retiro que usaba guardapolvos gris. Era el de ciencias naturales y se llamaba Don Máximo Lander Zudaire, creo que jamás olvidaré ese nombre. Fué en los Jesuitas de Logroño, 5º de E.G.B…

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