Melek Taus

Primero Dios creó a Melek Taus de su propia iluminación. Después creó a los otros seis arcángeles.

Cuando los hubo creado, ordenó a los otros seis arcángeles que le trajeran polvo de la tierra y con ese polvo construyó el cuerpo de Adán al que dio vida con su propia respiración y mandó a todos los arcángeles reverenciar a Adán. Todos obedecieron a excepción de Melek Taus. Al preguntarle Dios el por qué, Melek Taus le contestó, «¡cómo puedo someterme a otro ser! Soy de tu iluminación mientras que Adán fue hecho del polvo.» Entonces Dios lo elogió y lo designó como líder de todos los ángeles y su enviado en la tierra.

Los yezidis que no comen carne de cerdo ni lechugas, habitan Irán, Irak Armenia y Georgia. Tras perder Dios el interés en los asuntos del universo, este los dejo al cargo de Melek Taus y los otros seis arcángeles, los yezidis optan por adorar al primero, al pavo real, para no provocar su venganza. No pueden pronunciar el nombre de Dios y creen en la metempsicosis o reencarnación. Se les supone descendientes del zoroastrismo. Les unen las creencias y no la etnía.

Pintan en las vigas de las casas los deseos para que estos se hagan realidad. Un auto, una casa si quieren una boda, una pareja si buscan novia. Los cargos sacerdotales se heredan de padre a hijos. Rezan cinco veces al día orientados al sol y realizando gestos no presenciados por extraños. El día sagrado es el miércoles y el de descanso es el sábado.

En Armenia en la casa de una venerable anciana hay un montón de colchas, colocadas y apiladas donde van los yezidis que entran en quintas a tocarlas para tener un buen servicio militar, regresando licenciados para dar gracias por haberlos protegido durante la milicia.

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