Misivas

A nadie le extrañará si afirmo que la comunicación epistolar está es desuso, inexorablemente se escriben menos cartas ya que hay otros medios de comunicación más rápidos y ciertamente más efectivos. Cada vez, en mi caso, resulta más difícil y arduo escribir a mano. Confieso que llevo unos años en los que no sé escribir en minúsculas, trazando todas las letras en mayúsculas ya que de otro modo sería incapaz de descifrar mi propia escritura. No hace tantos años y aún a pesar de la existencia del teléfono, las familias seguían enviándose cartas.

Durante mi infantil época de emigración por tierras levantinas nos comunicábamos por medio de esquelas semanales con la familia del pueblo. Como tengo contado, mi madre solo sabía mal leer. Yo debía realizar las funciones de escribidor, tarea que junto con la de devanar lana, la consideraba una tortura china. Mi hacedora a pesar de su desconocimiento de la escritura, era muy exigente en cuanto a la calidad de mi caligrafía, reprendiéndome constantemente y obligándome a hacer «letras de molde». Eso, unido al poco entusiasmo que despertaban en mi los contenidos postales, hacían que la tarea de la carta semanal a la abuela fuese un suplicio.

El Puig de Santa María a 13 de Abril de 1971. Queridos padres y hermanos: esperamos que al recibo de la presente os encontréis bien, nosotros bien Gracias a Dios.

Madre, que de lo que me pregunta usted del chico, que si, que ya le di la purga. Dígale usted a padre que no sea así y que haga las paces con su primo…

Ya en el pueblo, mi abuela que tenía a todos sus hermanos fuera, siempre estaba leyendo o escribiendo cartas. Las releía con fruición hasta que recibía la siguiente y tardaba varios días en terminar las que ella escribía, anotando cosas conforme las iba recordando. Escribía en unas cuartillas pautadas, dobladas por la mitad, haciendo letra cursiva, letra inglesa se decía antes. Guardaba toda su correspondencia en una caja de lata del Cola Cao. Poco a poco fue recibiendo cada vez menos cartas.

Hasta que dejo de recibir.

Cartas de amor – Vainica doble

17 responses

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  2. Tienes toda la razón en que ese tipo de comunicación se ha perdido, pero yo soy de los que todavía me gusta más recibir una carta que un email (no sé cuándo fue al última que recibí).
    Es más cercana, más personal, supone más esfuerzo por parte de quien la escribe… más íntima.
    Todavía guardo las cartas que me escribía con las novias de los 16 años.

    Un abrazo

    • Siempre es más interesane recibir una carta… aunque no se yo si al no estar acostumbrados no nos levaríamos un suto al recibirla…
      Gracias :-)

  3. A mí me encanta escribir, pero es cierto que últimamente lo que envío son emails, por comodidad, rapidez en el envío y recepción y facilidad en la corrección sobre la marcha, que lo de las tachaduras, borrones y manchas no luce bien en una carta, y antes, o escribía el borrador y lo pasaba a limpio, o tenía que pensar mucho antes de lanzarme a juntar letritas. Eso sí, las cartas, las de toda la vida, tenían un punto que no tienen sus amigas electrónicas.

    A mí me apena la falta de cuidado que se pone ahora, sea cual sea el medio utilizado. Se escribe de cualquier manera, sin usar correctores o al menos releer lo escrito antes de darle al “send”, y eso sin hablar de los SMSs llenos de consonantes y palabros para abreviar caracteres. De todas formas, ¡es genial comunicarse! ;)

    • Cierto, Moona, es preocupante la falta de cuidado que ponemos en la escritura, yo mismo dejo la ortografía en manos del corrector y algunas veces me mete uno goles memorables.
      Gracias :-)

  4. Querido Francisco,

    entiendo lo que explicas en este post. En mi caso uno de los motivos por el cual dejé de escribir cartas era la ortografía. Llevo tantos años viviendo y trabjando en el extrangero que me he acostumbrado a hablar y a escribir incorporando en mi vocabulario palabras, expresiones y gramatica de las lenguas que hablo y/o conozco.

    Hoy en día con el word y su corrector, todo es más fácil y más comodo verdad?

    pero si que una carta escrita a mano, tiene su punto romántico que no se debería de perder.

    Un abrazo

  5. y qué me dices de la sensación que produce encontrar, tocar, ver, oler, leer … una carta recibida hace años … o unas letras escritas por otro, incluso por ti mismo, hace años y años …
    Supongo que algo de romántica debo tener a pesar de entender y disfrutar de las facilidades para comunicarnos que nos regala la tecnología…
    un abrazo

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