Nigra

Apreciaba aquella fea negra de cerámica. Eternamente pegada y no obstante siempre rota. Como una tullida venus nubia, almacenada en el último estante del almacén de cualquier museo provinciano y nunca expuesta por deslucida, desportillada y roma.

Quería mantenerla entera y unida el mayor tiempo posible, como un clavo ardiendo al que agarrase. Obsesivamente la recomponía con pegamento y al poco, otra vez hecha trizas.

Esa negra.

Era un regalo de boda de una pareja de amigos, tan fútil e inservible como ella soñaba que debía ser un presente. Alejada, la negra, de la utilidad propia de todos y cada uno de los objetos que había poseído en su vida, incluidos los agasajos. Todos servían para algo. Sus posesiones hasta entonces habían tenido uso, pero no disfrute. Hasta los mínimos juguetes.

Finalmente acabó cuando ella.

*

httpv://www.youtube.com/watch?v=O7-Qa92Rzbk


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