Participar de un sueño

teatro

Al llegar a ciertas edades hay que hacer examen de conciencia y arrojar lo que no sea preciso para la singladura. Por la borda, claro. Quien esto escribe se mareó una vez subido en un pédalo en Porto Pi, pero gusta mucho de usar símiles marineros. Uno piensa que hay que lanzar por encima de los tapiales del carro el huero deseo y la vana presunción.

Quien esto escribe aprendió este oficio de apuntar lo que ve, en los jaraíces, en las reboticas, en las sacristías, en los vagones menestrales de expresos a ningún sitio, en las barberías, los bares mañaneros donde las copas llevan pintada una raya, no despachan anís dulce bajo ningún concepto y no dejan escupir, ni ciscarse en la madre del tabernero en voz alta. Hay que escribir descinchando la mala leche y (si es posible) en cueros.teatro

—Llueve acompasadamente, entonando baladas eternas, limpiando conciencias y preñando la tierra.

—Como un Sábado Santo.

Los mundos giran, tropiezan, chocan y organizan cataclismos  movidos por leyes elementales que solo conocen Dios Nuestro Señor,  las estrellas, los insectos y los niños menores de siete años. Pero en ocasiones, algún soñador, aun sin llegar a conocerlas del todo, las adivina y se aprovecha de ellas y de sus constantes.

—Pues yo eso no lo sabía.

—Ni falta que te hace.

Quien esto escribe ha tenido la suerte de conocer a un par de ellos. De esos soñadores que son capaces de adivinar las leyes que gobiernan los movimientos telúricos. Han soñado y han sabido transmitirlo a casi un centenar de personas. Han sabido conseguir que esas personas se ilusionen y sean capaces de creer en ese sueño. De dar vida a Jesús, María, Juan, Pedro, Herodes, Pilatos, Santiago, Tomás, Andrés, Judas, Isabel, la samaritana del pozo, el cirineo… y hacerlo por una idea. Da gusto conocer a personas que no buscan el deseo huero ni la vana presunción.

Durante cuatro meses han domeñado con sonrisas la tendencia a la vida contemplativa de los actores y técnicos que han formado parte del proyecto. Han logrado transformar a hieráticos manchegos en sorprendidos apóstoles, a jovenzuelos zangolotinos en aguerridos legionarios, a bailarinas en… bailarinas. Un probo padre de familia en Judas, a un maestro lo mudan en un descocado Herodes; Pilato mirando al frente y peinado hacia adelante, niños en viñas, oficinistas en camareras. Una madre de familia haciendo de la Virgen María, protectora, comprensiva, amable, cercana, piadosa, sencilla. Un futbolista convertido en Jesús. Contenido, majestuoso, humilde, esperanzador y necesario.

—Ya, pero vuestra conversación estaba quedando para enmarcarla.

—A ver si te crees que toda la conversación no ha quedado para uno de esos excursus dialogados del gasolinero en sus escritos.

Quien esto escribe ha tenido la suerte de conocer a un par de soñadores y por ello da gracias. Antonio y Emiliano. Uno ha puesto el texto y el otro ha dirigido el montaje de “La Pasión” (por simplificar), representada el viernes y  el sábado en el Teatro Municipal de Tomelloso, dejando que un servidor apriete botones para que salga música. Todo un éxito a pesar de algunos momentos críticos vividos entre bambalinas. Muchas gracias a Emiliano y a Antonio y a las casi cien personas que han hecho, a quien esto escribe, participar de un sueño.

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