Permutaciones

Aprovechó la pausa del almuerzo para descabezar un siesta. En una agradable duermevela recordó el pasado. Tiempos tristes y oscuros de depresión y falta de trabajo. Se malvivía con el subsidio que la Corporación hacía llegar a los desempleados. En aquella época se duchaba dos veces al día, insistentemente, frotándose con saña y afán, para quitarse el indeleble olor a fracaso.

El ciclo había llegado a su fin y no había posibilidad de crecimiento económico. Los desocupados lo serían para siempre, mientras, quien ocupaba un puesto de trabajo, lo tendría hasta la muerte. A pesar del subsidio de la Corporación, con el que se cubrían las necesidades, la moral del pueblo se desplomaba. La inactividad hacía mella en las conciencias y empezaron a surgir los primeros conatos de violencia y protestas.

Previniendo revueltas en todas las ciudades, la Corporación programó un método con el que todo el mundo tuviese trabajo, dinero y comodidades, al menos unas cuantas veces a lo largo de la vida. Para ello era necesario una guardia pretoriana, permanente, eficiente y preparada para el fin, que estuviese al margen del plan. Por medio de sorteo entre la población de todas las ciudades, se eligieron los cincuenta miembros de esa élite. Cual si de una soñada Lotería de Babilonia se tratase, le tocó formar parte de la brigada. Permutaciones.

Una permutación es cada una de las posibles ordenaciones de los elementos de un conjunto: su cometido. Cada nuevo día, mediante una serie de cálculos realizados en base a una ancestral fórmula introducida en La Máquina, toda la humana grey a su cargo es combinada entre ella misma y de manera distinta a la del día anterior. Todas las relaciones son cambiadas: familiares, laborales, conyugales, filiales. Cualquiera puede pasar de amo a criado; de padre a hijo; de marido a mujer, en horas veinticuatro.

Él maneja La Máquina, otros vigilan el cumplimiento del nuevo rol y algunos incorporan a los nuevos elementos. El sistema es automático, sincero y frío.

Todo se hace con la base de esta premisa, dado un conjunto finito y ordenado, llamado A, de n elementos, el número de permutaciones posibles es igual al factorial de n.

El amor, odio, deseo, necesidad, dependencia, dominio, sumisión, hacía alguien sólo dura un día. Nuestra amada Corporación ha conseguido que todos seamos felices. Unos porque saben a ciencia cierta que tarde o temprano trabajarán, tendrán dinero, yacerán con la persona deseada y conversarán con cualquier sabio. Otros, porque desde su atalaya se sienten útiles haciendo que todo funcione. Y la Corporación, por supuesto, que nos ha hecho felices a sus súbditos, noble fin de su existencia.

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5 responses

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  2. Interesante la idea de las permutaciones.Así todos seríamos más solidarios.Querríamos que todo el mundo viviese bien para cuando nos tocase a nosotros.Es un poco como las viviendas en multipropiedad.

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