Slumberland

Agradable ciudad renacentista, herreriana, recuerda a Baeza por donde traza el Duero su curva de ballesta. En un palacete en ruinas, no tanto como nuestra alma, Alfredo, el famoso cocinero toledano ha abierto una casa de comidas. A través de las ventanas se observa un interior agradable y claro, decorado con aires zen. Invito a mi cuñada a que me acompañe a pasar y que nos dejen ver el interesante restaurante.

Nos sorprende justo en la entrada de la sala el afamado cocinero junto con un pinche, vestidos los dos de negro y encaramados en un mostrador altísimo como las cátedras de los jueces en los dibujos animados. Solícitamente le pido permiso para ver su fonda sin tomar nada, despectivamente se niega. Le reprendo con ira. Acepta al poco, más nos obliga a hacerlo acompañados del pinche de negro y en coche. Mi cuñada, ahora convertida en cariátide, sigue sin hablar.

Montamos en un coche de esos para el campo y subimos por una empinada cuesta casi vertical. A ambos lados hay obradores de acero inoxidable donde multitud de cocineros vestidos de negro y con gorros como mitras, realizan toda clase de preparaciones y experimentos alquímicos.

Ascendemos a un rellano sin fin en el que hay, colgadas de ganchos, millones de reses sangrando, abiertas en canal. Alrededor de ellas y manejando grandes cuchillos como machetes de zafra, pululan miles de frailes, gordos, feos y lampiños.  Distingo en la penumbra el rostro de Sean Connery con barba y capucha parda franciscana. La cuesta y la visita acaban en un inmenso almacén con los techos bajos donde envasan bombones. Como si nos fuese la vida en ello, nos guardamos entre la ropa puñados y puñados de chocolatines. En la sala nos espera Alfredo. Le doy las gracias por dejarnos ver su local. Desmonto a mi cuñada, que sigue en silencio, metiendo las piezas en una bolsa de viaje. Salgo.

P.S.

Phineas Taylor Barnum, nació en Conneticut en 1810. Fundó un circo, el «The Barnum & Bailey Greatest Show on Earth», donde exhibía una serie de fenómenos, la mayoría falsos, entre los que se encontraba una anciana negra, nodriza que fue de Washington.

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