Sucesiones

La luna brilla redonda sobre el tenue azul del cielo en el día recién empezado. Hay trazos de aviones, se entrecruzan y permanecen. La luz del sol, naranja, intensa y molesta, se refleja en el retrovisor. Cruzamos canales con nombres obvios: de la margen derecha y de la margen izquierda.  Me evado con la mente pero mis pensamientos son tan rápidos y efímeros que no me da tiempo a recordarlos.

Un aviador, personaje de Bolaño, caligrafía haikus efímeros en el cielo con el chorro de la nave. O tal vez me lo invente. Lo cierto es que tras el baño de sensibilidad y cultura del aeronauta se esconde un monstruo. Tendemos a identificar belleza con bondad y grandeza del alma. Por la cuenta que nos tiene.

El haiku es un conocido y recurrente poema japonés de tres versos. Tiene cinco, siete y cinco sílabas y tratan de la naturaleza. Es muy difícil ser japonés. Tanta perfección, a pesar de ser admirable, me resultaría insoportable. El paroxismo de lo bien hecho, para ello es necesario mucha memoria y yo soy más bien abandonado. Hasta la resolución de un crucigrama se convierte en un acto heroico,

Felicidad sobre dos ruedas. Pedalea con cara orgásmica y cruza ante mis ojos. Todos tenemos derechos a nuestro segundo de éxtasis, de sublime felicidad. Hasta los ciclistas domingueros.

Mishima se suicidó mediante el seppuku, una técnica japonesa, perfecta y perversa, para quitarte la vida: tú te abres las tripas y tu mejor amigo te decapita. Mishima y otros cuatro se suicidaron en 1970, querían que el Japón volviese al feudalismo, a los antiguos valores de los samuráis y que todo el poder volviese al emperador. Este acto ha sido muy mitificado y considerado heroico.

Los fascistas, y todos los totalitarios, siempre revisten sus actos de una heroicidad muy aparente y con grandes gestos. Por vosotros, dicen.

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9 responses

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  2. No muere quien belleza tiene por entregar al mundo,no vive quien de tanta entregada,
    vació se queda de ella.
    No vive el bastardo de letras que quiere y no puede,y muere, vació de poemas intensos,que una vez creyó suyos.
    No mueras,vive errante entre las palabras.
    Gracias por el post

  3. Me gustaría rescatar una reflexión de Mishima:
    “Los jóvenes de ahora hacen exactamente lo que siempre hicieron los jóvenes. Sólo la indumentaria difiere. Los jóvenes creen estúpidamente que lo que es nuevo para ellos debe serlo también para cualquier otro. Por mucho que abominen de los convencionalismos, están simplemente repitiendo lo que otros hicieron antes. La única diferencia es que la sociedad ya no se asombra tanto como antes de sus extravagancias y que para llamar la atención los jóvenes han de incurrir en exageraciones cada vez mayores”

    Un abrazo

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