Tres estados: culpa

La mañana viene pronto y repleta de culpas,
trae promesas en silencio y sin mover los labios:
protejamos el sueño de los dormidos.
con el jabón de afeitar llegan las preguntas,
generalmente retóricas y con falsas respuestas
que buscan la absolución y otras veces,
extender a los demás la responsabilidad de los actos
propios.

Entre terribles adverbios aparece la clave:
abandonar la eterna sed, dejar de beber.

Ya en el auto, reitera la idea con renovada
ilusión, va a acabar el suplicio.

Para el coche donde siempre,
pidiendo al camarero el café de siempre, que
también pone la misma copa de acre coñac de siempre,
que bebe de un trago, como siempre, aplazando
hasta mañana la conclusión de este infierno.

Durante dos mil mañanas.

httpv://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk

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