Vida

Los viejos del casino de San Fernando a pesar de lo que puede parecer, aún guardan un soplo de vida.

Los viejos del casino de San Fernando, en este tiempo, se sientan en la terraza a tomar el fresco y el café con el que entretienen la mañana, casi todos con leche o descafeinado; algunos atrevidos a la hora del aperitivo se toman una cerveza sin alcohol, pero pocos y quienes lo hacen se reciernen en las sillas como afirmando su valentía y postín.

Los viejos del nombrado casino, parecen esos ancianos que salen en las películas de Peckinpah sentados bajo los porches y con mirada inexpresiva y ausente y gafas de culo de sifón, si acaso, las caras de los de aquí son más negras y menos de pan que los del cine, pero igual de inexpresivas.

El casino está junto a la iglesia de la plaza. Cuando hay entierro, que es casi todos los días y más de una vez, pasan los féretros del coche fúnebre al templo a la vista de los viejos, previamente enterados de quien es el finado pues ya han consultado la tablilla antes de ocupar su escaño. Esto les da un rato de entretenimiento, incluso brillo en los ojos, al comentar quien es, volviendo al poco a su normal estado catatónico de miradas perdidas.

Y pasa la vida.

*

4 responses

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*