Y rosas

Antes de que las cosas se pusieran peor y matara a alguien, sus jefes le pusieron en la tesitura de acudir a alguna terapia para dejar la bebida o le apartarían del servicio.

Acudió a una asociación de alcohólicos rehabilitados. Descartó a los alcohólicos anónimos pues le recordaban a ella; y a «Días de Vino y Rosas también. Fue duro al principio. Asistía los lunes y viernes de nueve a doce de la noche. Una vez más tuvo que ocultar su identidad. El presidente y el secretario de la asociación sabían su profesión,  para los demás era comercial.

Fue ímprobo el trabajo de reconocer su alcoholismo ¿Parecerse a aquellos deshechos que le rodeaban? Antes muerto. Un desdentado que olía a Varón Dandy y al que difícilmente entendía, se empeñaba sistemáticamente en que debía cambiar el lenguaje, en sí; mudar la forma de hablar para poder dejar la bebida. Otra vez, un tipo que alcanzó a beberse el alcohol del botiquín en una crisis de abstinencia, le intentó echar la culpa del olor a alcohol que desprendía.

Al final, consiguió la humildad necesaria para reconocer su alcoholismo y dejó de beber. Aguantó cómo pudo la abstinencia y los ataques de ansiedad: música clásica y toneladas de gominolas. Asistió a las terapias durante varios años, cinco o seis; ayudó a quienes llegaban y a la vez se ayudaba a si mismo. Iba a los congresos, jornadas y  cualquier activad que se organizaba. Estaba pletórico y quería transmitir ese bienestar a quien  le pudiese hacer falta.

Pensó en un pobrecillo, tal vez muerto, que reiteraba en todas y cada una de las terapias a las que asistió, que a pesar de su alcoholismo e incluso la pancreatitis que padecía, nadie le quitaría de su copita de mistela por la mañana porqué ¿qué malicia tiene una mistela?

Dejó la asociación y las terapias cuando se vio tan dependiente de  ellas como del alcohol. Le molestan las grandes palabras de algunos, sobre todo aquellos que afirmaban sin rubor que los alcohólicos que han logrado dejar la bebida eran mejores que el resto del género humano.

Comprendió que quien no puede ser nada en su gris existencia, destaca sobre los escombros de los demás.

httpv://www.youtube.com/watch?v=_EI5VVXK9Ek&feature=related

21 responses

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Y sin embargo, lo triste es que no nos demos cuenta de que ninguna existencia es gris …. ninguna ….

    Preciosa música ¡gracias!

  3. Da gusto leerte, creo que ya te lo he dicho en alguna ocasión.
    Nadie se puede decir mejor que el de al lado ya que cada persona tiene o ha tenido su propia lucha.
    Un Saludo

  4. Lamento decir que no he comprendido el articulo.

    Entiendo que en él se deslegitima a Alcoholicos Anonimos. En caso contrario, ¿para qué iba el protagonista a abandonar las sesiones de AA?

    Quie no entienda lo que es el alcoholismo no puede comprender qué se és dependiente de por vida y que por necesidad las sesiones de AA son otra dependencia, pero antagonista de la anterior, ya que el alcoholismo no se cura, pues el organismo y la mente han sufrido un cambio o degradacion tal que ya no es posible una relacion inocua con el alcohol.

    La pretension de algunos alcoholicos, mas o menos rehabilitados, de ser mejores que el resto está equivocada, pero no totalmente equivocada, puesto que realmente hace falta fuerza, mucha fuerza, para resistir y persistir.

    “…que quien no puede ser nada en su gris existencia, destaca sobre los escombros de los demás.”

    Bien, entonces ¿qué hizo ese filosofo de ocasión ante tan deslumbrador descubrimiento? ¿dejar las sesiones de AA y entregarse a la bebida para acabar lo mas rapidamente posible? ¿és eso lo que se sugiere en este brillantisimo articulo?

    • Efectivamente, amigo Dubitador, no ha comprendido el relato.
      En primer lugar, en ningún momento se denosta a Alcohólicos Anónimos, digo que el protagonista no asistió a AA porque «le recordaban a ella; y a Días de vino y Rosas».
      En segundo lugar, el protagonista, no asiste a sesiones de AA, sino a terapìas de AR y las deja cuando considera que es dependiente de ellas. Creo que la asistencia a terapias de autoayuda son necesarias si se quiere salir dell alcohol. Pero que es necesario, llegado a un punto, enfrentarse uno mismo a la vida.
      Servidor entiende perfectamente el alcoholismo y sabe que no se cura, por ello, servidor, autor del relato, se mantiene en abstinencia desde hace diez años.
      También le diria, amigo Dubitador, que el hecho de mantenernos en abstinencia no nos hace mejores, ya que simplemente hacemos lo que tenemos que hacer. Es cómo si un diabético se considerase superior por mantener una dieta, o inyectarse insulina.
      Este filósofo lo único que hizo fue dejar de asistir a las sesiones de la asociación a la que asistia, sin que por ello implicase que fuese a beber, porque este filósofo sabe las consecuencias de hacerlo. Y porque no era miembro de una secta, sino de una asociación de autoayuda para alcohólicos y familiares, pudiendo dejarla cuando le pluguiese.
      Y por último, la frase “…que quien no puede ser nada en su gris existencia, destaca sobre los escombros de los demás” se refiere a determinadas personas que en ese tipo de organizaciones, con el tiempo se endiosan y se creén una suerte de profetas redentores.
      También le quiero recordar que este escrito es un relato y que en absoluto, un servidor, quiere sentar cátedra ni folosofar sobre nada.
      Muchas gracias por su comentario.

    • Perdón por meterme donde no me llaman, pero si bien entiendo que en determinadas situaciones uno puede sentirse afectado por algo que le toca, y creo que el autor ha respondido perfectamente a esa interpelación, quisiera apuntar que, cuando uno lee ficción, no debería asumir necesariamente que el autor es del mismo parecer que sus personajes. A veces simplemente se utiliza un personaje para plantear un conflicto, no para expresar una opinión del autor. Desconozco si es este el caso, pero sí creo que siempre se debe dar, al menos, el beneficio de la duda.
      Mis felicitaciones. El relato es precioso.
      Saludos,
      Federico
      Aprendiz de Brujo

      • Em, Federico, estás en tu casa. Esa es la cuestión principal, no hay que confundir los personajes con el autor.
        Gracias :-)

  5. Que esistiera, o no, el protagonista de esta historia sería lo de menos. Lo cierto es que el sopt (como todo lo que escribes) lo has bordado, de ahí mi sincera felicitación.
    Un abrazo

  6. felicidades me ha encantado como has guiado todo el relato,y totalmente de acuerdo y apoyo la opinion de Federico en horabuena !!

  7. He ido a parar a este blog por casualidad, y me ha gustado mucho el texto. Yo soy ex-alcohólico y tuve que acudir al centro de rehabilitación del FSYC para conseguir dejar el hábito. Fue muy duro, tanto mientras era alcoholico como el proceso de desintoxicación. Y sigue siendo duro hoy, que hace 5 años que no bebo. Es cierto que el hecho de asumir que se padece un problema de alcoholismo es muy duro, porque no es fácil reconocer que eres como aquellos otros personajes de bar, siempre oliendo a alcohol y apenas sosteniéndose en pie cuando se levantan del taburete.

  8. Después de leer el comentario de Sandro, me permito felicitarle por su valentísima actitud frente al “alcoholismo” y su empeño por superarse. Yo fuí “nicotinainómano” (fumador empedernido) y antes de acudir a cursos de desintoxicación hube de pasar por el quirófano y tener que explicar mi historia con MI OTRA VOZ.
    Repito, el spot de lujo.

  9. En el país de los ciegos … el tuerto es el rey … Y hay quien gusta de rodearse de ciegos para ser rey … Buscan destacar su gris por ser marengo sobre el gris-gris de los demás … ir a por los colores es demasiado arriesgado … innovador y esforzado …

    un abrazo
    Berta

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