Comida

La parda encimera de la cocina no es ninguna metáfora, tampoco es una hipérbole. Ara de DM sobre la que descuartizo los cadáveres que conservo al frío y de los que me alimento como  buen necrófago. Ahora compramos la comida ya muerta y casi siempre diseccionada, pulcramente envasada al vacio y sin sangre. Hemos sacado la muerte y los muertos de nuestras casas protegiéndonos con eufemismos asépticos, como avestruces con la cabeza enterrada hasta el cuello en el lenguaje.

Los nuevos alquimistas encuentran oro en nuestros bolsillos deconstruyendo los cadáveres para nuestro alimento, colocándolos hermoseados según los cánones de este neo-arte embalsamatorio y epatándonos con los gorí-gorís de la nueva lengua, crean verbos imposibles mientras aplaudimos.

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One response

  1. Tienes que twittear más tus entradas de blog, que casi me pierdo esta. Te iba a preguntar hace un rato, pero como llevo la cruz de los 140 caracteres a cuestas hasta las 12, he preferido asomarme primero al jaraíz donde escurres el jugo de tus meninges.
    Me ha gustado mucho esta entrada… y el regalito de Tom Waits, aún más

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