Inmortal

Suena un blues cargado de trompetas, metálico,  lento, húmedo, sucio. Alma.  Sobre la cabeza,  la luminaria soporta imágenes de todas la vírgenes, de todas los santos. Anhelos y  miedos de los que antes yacieron en esa misma cama.

La voz rota de la mujer muerta alude a su corazón sobre  trompetas.

La inmortalidad, la no muerte, es la comunión con todos, a la vez. Con los seguros vivos, los muertos eternos y los que vendrán.

¿Te imaginas un muñeco de ventrílocuo acariciándote la cara como postrera visión?

La inmortalidad: cualquiera puede oír tu voz rota sobre trompetas lentas, sucias,  lánguidas, calientes y doradas.  Sesenta años tras tu entierro.

*

*

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*