Persépolis

- Su mal tiene nombre.

La tuberculosis antes se llamaba tisis. Los tísicos habían de ser muy pudorosos a la hora de escupir la sangre en el pañuelo; muy disimulados, aún así, llamaban mucho la atención. Esta era una dolencia muy romántica que dotaba al semblante un  «je ne sais quoi» trágico y apreciadísimo en aquella época.

Debe ser adorable suicidarte en el Sena, arrojándote al agua desde el Puente Nuevo, por ejemplo, cuando la luna, llena obviamente, riela sobre le fleuve y a lo lejos se oye la música melancólica de un acordeón dotando a la escena de banda sonora y cierto patetismo, tan apreciado como la tisis.

- Como decimos, su mal tiene nombre, a pesar de la extrañeza de los síntomas.

Persepolis

En Rusia, URSS, a los astronautas les llaman cosmonautas y tienen nombres y apellidos muy rimbombantes y heroicos, y de viejos, el pecho ornado con miles de medallas de todos los tamaños y calidades. En EE. UU. son astronautas y sus nombres parecen de película del oeste, incluso ladean la boca al hablar. Pero sus frases, ah sus frases.

- Se llama depresión nerviosa y aquí en Teherán no está bien vista esa enfermedad. No obstante, señorita, le medicaremos.

Antes se moría de tisis, tal vez lo sepáis. Ahora, desde 1944, se cura con estreptomicina. El aire de la sierra era muy bueno para la enfermedad. Había sanatorios en la montaña que les probaban muy bien a los pulmones de los tuberculosos.

Mi abuela a los hospitales les decía sanatorios que suena a manicomio o a hospital de tísicos.

Ella me contó que una vez tuvo dentro un aborto, cerca de una semana, pues le daba vergüenza decírselo al médico, que era a la vez su amo. Hasta que alguien le dijo que saltase con fuerza. Y así lo expulso.

La gente entierra a sus muertos y se calla: nadie espera nada (Persépolis)

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httpv://www.youtube.com/watch?v=8ejypIv8zSA

5 responses

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  2. Quizás olvidas, estimado Francisco, que para ser cosmonauta ruso, al igual que para ser árbitro de fútbol español, es requisito sinequanon poseer un nombre y apellido rimbombante, discordante y asincrónico. Por lo que tengo entendido, existe un departamento que se dedica únicamente a evaluar la rimbombancia de los apellidos de los candidatos para validarlos, midiendo ésta en unidades llamadas algorgoritos de Copper-smith (tambien conocidas comunmente como pastillas Juanola).

    Me gustó tu post, matizado con tu escala de grises y tus claroscuros tan personales. Genial, hasta con el ombligo frío…

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