Semidioses

Ulises era hijo de Laertes, otros dicen que de Sísifo. En griego se dice Odysseus, ya como se escriba es otra cosa.

Me viene a la cabeza por qué de pasada, en el mervilleux estante Billy, he visto el lomo de una novela de Cunqueiro, que a pesar de haberla adquirido hace varios años, aún no me he puesto con ella «Las Mocedades de Ulises». Cuando era gasolinero daban por la radio un serial sobre otra novela del gallego: «El hombre que se parecía a Orestes», con voces muy profundas y muy bien recitados los pasajes de la mentada obra.

La mujer de Ulises se llamaba Penélope y el hijo Telémaco y el perro Argos y la madre Anticlea. Fue el que inventó lo del caballo de Troya y uno de los que fue en el interior. Cuando quiso regresar a su país, Ítaca, anduvo diez años perdido por el mar (país de los lotófagos, de los cíclopes, de Eolo, de los lestrigones, de Circe, de los cimerios, de Calipso, de los feacios) y cuando llego a su casa se cargó a todos los pretendientes de su mujer.

Orestes, era hijo de Agamenón y mató a su madre, Clitemnestra, junto con su hermana Electra para vengar la muerte de su padre a manos de la mamá y de Egisto, al que también dieron matarile. Luego lo persiguieron durante mucho tiempo las Erinias, Megera, Alecto y Tisífone: diosas de la venganza.

Siguiendo con la mitología, Arturo o Artús, tenía más cuernos que la vaca flores, allá en Avalón y a pesar de Bryan Ferry. Se los puso Ginebra, su mujer, con Lanzarote del Lago, que era Sir y miembro de la mesa redonda. Thomas Mallory lo nombra mucho. En Argamasilla de Alba existe el apellido Lanzarote y creo que también hay una finca que se llama así, quizás son descendientes del noble príncipe conquistador de la Guardia Dolorosa.

En los ambigús de los cines de Valencia venden altramuces, que allí les dicen chochos. Chufas también. Ordeñando chufas se saca la horchata. Las tienes que ordeñar con blusón, poseen unas mamellas muy pequeñas, pero con maña y práctica las encuentras y estimulas para que salga la horchata. Como son hermafroditas, todas tienen tetas y todas valen para el ordeñe. Por lo visto en Alboraya se las pintan solos para la horchata.

Hablando de Valencia, el único libro de D. Quijote al que no le metieron fuego fue «Tirante el Blanco» de Joanot  Martorell, caballero valenciano cuya familia procedía de Gandía.

*

2 responses

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*