Talabarta por peteneras

1.

Tuve un tío al que llamaban Tala, diminutivo de Talabarta, palabra de la que aún no sé el significado.

Se fue voluntario a la guerra con dieciséis años y sin consentimiento paterno. Mi abuela cuando se enteró viajó a por él a Albacete y discutió con La Pasionaria. A doña Dolores le molestó que mi ascendiente no dejase a un zagal de esa edad pelear por la Patria cuando ésta más lo necesitaba y que una patria amenazada como la nuestra era más que una madre, ítem más, era la única madre posible para un garruchón con toda la sangre dentro del cuerpo.

A mi abuela la reiteración de la palabra patria en el discurso de la diputada no le inspiró ningún sentimiento distinto al que previamente llevaba: traerse a su hijo al pueblo. No entendiendo la amenaza de la hidra fascista, a pesar de la militancia izquierdista de toda la familia, se montaron en un tren camino de Socuéllamos.

Años más tarde, mi tío se casó con una prima hermana, para lo cual tuvieron que pedir permiso al Papa. Les gustaba mucho aforar las viñas antes de la vendimia, se iban los dos con la moto, en las agradables mañanas de septiembre y eran bastante atinados en el cálculo del volumen de la cosecha de uvas de hogaño.

Cuanto trabajaron.

2.

Recuerdo historias oídas de los tiempos grises, cargadas de roña, mugre, rumia, hambre, pena, endogamias, incestos, palizas, muertes, mulas.

Terribles historias que rebelarían al más manso de los hombres.

Pero lo que más admiro es la resignación y la tranquilidad con que he oído contar esos relatos, más tristes que una petenera, con el convencimiento de que inevitablemente tenían que pasar por eso.

Narradores que contaban como se les murió de hambre un hijo de pocos meses sin darle mayor importancia que a un hielo en mayo.

*

9 responses

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  2. Yo también recuerdo historias como estas que me contaba mi madre y mi padre. Mi madre Asturiana e hija de un mando de la Guardia Civil y mi padre Catalán hijo de obreros muchos de los cuales tuvieron que emigrar a Suiza…

    Historias que nunca me cansaré de escuchar.

    es más, una vez fallecido mi padre, me entró una vena por saber de mis origenes y me estoy recorriendo media España escuchando y recopilando historias como la que cuentas.

    me siento bien haciendolo y lo recomiendo

    un abrazo amigo.

      • Ni se me ha pasado por la cabeza. Sinceramente no creo que tenga la capacidad para hacerlo. Ya me gustaría tener ese talento, cuando escribo algo me lo planteo como esas redacciones que nos mandaban en EGB, sin más pretensiones, no obstante, te agradezco mucho que le des categoría de “posibilidad”…
        Abrazo amigo

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